En fin, yo soy David, sí, ese, el aficionado a la fotografía, hoy os traigo una foto (echa por mí, así de guay soy) junto con una historia (también escrita por mí, por que yo lo valgo.)
Así que ¡a leer y a ver mi foto!
Era de madrugada cuando salí de casa, aún no había amanecido. Me alisé las arrugas de la chaqueta con las dos manos y cogí la bicicleta que yacía al lado de mi garaje. Monté en ella y comencé a pedalear como una loca, sin ni siquiera mirar hacia el frente, entre mi mente sólo había una imagen, la del precioso amanecer que se podía contemplar desde la pequeña playa de mi ciudad.
En diez minutos estuve allí, me quité las zapatillas y los calcetines y comencé a caminar con la arena colándose entre los dedos de mis pies. Una vez estuve cerca del mar me tumbé sobre esta y comencé a recogerla con mis manos para después volver a dejarla donde estaba.
Cerré los ojos, casi quedándome dormida, todo pequeño ruido a mi alrededor desapareció de mi cabeza hasta que el sonido de una moto me sacó de mi trance. Unos segundos después Jesús estaba sentado a mi lado, estrechándome la mano fuertemente pero con cariño.
- ¿Es bonito, eh? -Le dije sin abrir los ojos.
- Ni siquiera lo estás viendo, lela.
- No te estaba preguntando a ti, si no al amanecer. -Dije para que se diese cuenta de que con el "bonito" me refería a él.
- Serás tonta. -Después de decir esto riéndose me besó.
David, Viento.
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